Falleció Hernando López, el último de los arrieros del Quindío

16 Jun Falleció Hernando López, el último de los arrieros del Quindío

Este campesino será recordado por sus travesías a pie por los principales caminos del Quindío.

Hernando López Herrara era considerado como el último arriero de terneros y toros del Quindío. Sus extensas jornadas a pie por el Camino Nacional o Camino del Quindío le dieron todo el reconocimiento que tuvo durante su vida.

Su familia siempre pensó que cuando López falleciera su funeral sería el más concurrido en su municipio natal, Salento, Quindío, pero la cuarentena nacional por la pandemia de la covid-19 no permitieron que esto fuera así.

Solo cinco de sus parientes más cercanos pudieron estar presentes en los últimos momentos y despedir a López, de 91 años, quien falleció el fin de semana pasado en su casa, a pocas cuadras de la plaza principal de Salento. Su deceso se produjo debido a complicaciones en las vías digestivas, según relataron sus familiares.

López comenzó sus labores en 1942, arriando terneros hacia las fincas de otras poblaciones vecinas a Salento. Y luego regresaba con otros terneros a su pueblo.

“Mi abuelo se destacó por ser un campesino montañero durante toda su vida aquí en Salento, su labor de arriería no estuvo enfocada en el café como se ve mucho por estas tierras, sino con ganado. En sus tiempos no había carreteras que llegaran hasta las laderas donde se encontraba el ganado en esta cordillera y él tenía que hacer esa labor, que desafortunadamente se fue perdiendo con la modernidad”, recordó Felipe Pardo López, unos de los nietos de Hernando López.

Muchos en Salento llamaban ‘lagrimas’ a López pues cuando escuchaba una canción en alguna tienda del municipio, comenzaba a llorar. “Se tomaba su cerveza al clima y le ponían una canción que le gustaba. Tenía muchos dichos”, relató su nieto.

Uno de los hechos más relevantes es que fue el último arriero en recorrer el histórico Camino Nacional o Camino del Quindío, por donde pasó Simón Bolívar, durante la gesta libertadora y el científico alemán Alexander Von Humboldt en su expedición botánica.

Con su vestimenta que lo caracterizaba, sus alpargatas, su poncho, el zurriago y el rejo, siempre llamó la atención. Durante los años que trabajó como arriero y luego cuando se sentaba en la plaza principal y los turistas lo admiraban y en ocasiones se tomaban fotografías con él.

Se desempeñó en las labores de arriería hasta hace unos 20 años cuando su salud se empezó a deteriorar. “Ese fue el legado que nos dejó, de un hombre trabajador, fue muy conocido y en varias publicaciones a nivel nacional reconocieron su importante labor”, dijo su hija Martha López.

Sus familiares lo recuerdan por su disciplina y tenacidad pues tomaba esos caminos y emprendía un viaje a pie hasta Ibagué. “Se demoraba días y en todas las fincas lo conocían y le tenían una habitación lista para cuando llegaba a descansar. Lo hacía también por el valle de Cocora y el matadero de Calarcá”, agregó Pardo López.

Otra de las hijas de López, rememoró que su padre siempre emprendía sus jornadas a las 2 o 3 a.m., “y sin pereza. Se tomaba sus cervezas pero en casa siempre estaba desde muy temprano. Mi padre siempre fue responsable y trataba bien el ganado, nunca lastimó a ninguna res y eran muchas las que él arriaba”, contó la mujer.

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